Experimenté el asombro ante lo sublime cuando era muy pequeño. En un parque de Santander atravesado por enormes bandadas de estorninos. Me parece que ahí nació todo y, de momento, aquí (allí) termina. Porque Estorninos es mi última publicación.
(Lo de «publicación», en este caso, suena más hiperbólico y pretencioso que nunca. Porque no se puede negar, y lo digo orgulloso, que he ido a menos. Menos páginas, menos ejemplares, menos medios. Es esta una edición del todo artesanal. Imprimí unas pocas bandadas de letras en unos folios corrientes, solo un poquito más gruesos que los normales. Los tapé con unas cartulinas, taladré todo y lo uní —decir «coser» sería pretencioso y casi blasfemo— con una cuerda de cáñamo. Eso es todo.)
Cuento esa pequeña historia y lo que desencadenaron dentro y fuera de mí aquellos visitantes invernales. Sí, hay mucho de recuerdo nostálgico de la infancia perdida. Pero también...
(Para aquella «presentación» —hipérbole de nuevo— no quise librerías ni centros culturales. Ni siquiera techos. Hice tortillas y empanadas, merendé en un parque con unos cuantos amigos y repartí los «libros» —más comillas por todas partes. Volamos un rato y se nos hizo de noche antes de regresar a casa tan contentos.)
... un cierto anhelo de resistencia. Porque se pasan las páginas de la vida, pero quedan las más bonitas revoloteando en el corazón.
Estorninos
Año: 2024
Editorial: Peripecia Editorial (autoedición artesanal)
Formato: 21 × 29,7 cm (A4)
Páginas: 28 págs.
Interior: Papel offset blanco de 100 g/m2
Cubierta: Cartulina kraft de 200 g/m2
Tintas: Interior en blanco y negro (1/1)
Cubierta troquelada sin impresión
Encuadernación: Cosida con hilo visto (cuerda de cáñamo)en frontal perforado
Edición: 50 ejemplares numerados









